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¿Puede un sacerdote negar la comunión a un católico?

Nunca se debe negar la Santa Eucaristía sin la debida oración y discernimiento.
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La posición predeterminada es que a los católicos no se les debe negar la comunión excepto por una razón grave. El Código de Derecho Canónico establece: “Los ministros sagrados no pueden negar los sacramentos a quienes los buscan en los momentos apropiados, están debidamente dispuestos y no tienen prohibido por ley recibirlos”. Sin embargo, también dice que aquellos “que obstinadamente persisten en manifestar pecado grave no deben ser admitidos a la Sagrada Comunión”.

Las dificultades provienen de decidir quién persiste obstinadamente en manifestar pecado grave y cómo debe abordarse. En la actualidad hay dos circunstancias que son particularmente controvertidas: la comunión para los divorciados vueltos a casar que no han tenido una nulidad, y la comunión para los políticos católicos que aceptan o promueven el aborto legal. La estrategia mas correcta es que un sacerdote se comunique con las personas en privado y les convenza de que no se presenten a comulgar hasta que se corrija la situación.

Retener la comunión a alguien no es una declaración sobre el estado del alma de esa persona, sino que es una reacción a la información disponible públicamente que muestra que la persona no está en “comunión” con la iglesia y sus enseñanzas. En estas ocasiones, la recepción de la comunión puede hacer que otros duden o malinterpreten las enseñanzas de la iglesia.

Debido a que los católicos que están divorciados y vueltos a casar (sin anulación) están objetivamente en una situación contraria a la enseñanza de la iglesia, en el pasado la iglesia enseñó que no podían recibir la comunión. Esta disciplina (no doctrina) cambió un poco con la exhortación apostólica del Papa Francisco Amoris Laetitia (Sobre el amor en la familia), donde permite la posibilidad de que algunas personas divorciadas que se han vuelto a casar puedan recibir la comunión. Este cambio sigue siendo controvertido.

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Debido al presidente Joe Biden, un católico practicante que ha aceptado y/o promovido el aborto legal, la cuestión de si él (y otros políticos católicos en circunstancias similares) deberían recibir la comunión se ha convertido en tema de debate. El cardenal Luis Ladaria, prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, envió recientemente algunas orientaciones sobre el tema al arzobispo José Gómez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Según Ladaria, cualquier política nacional sobre la coherencia eucarística de la vida de la persona con la fe de la misma persona no puede reemplazar la autoridad de un obispo individual en su propia diócesis para decidir si los políticos católicos deben recibir la comunión. No hay consenso entre los obispos estadounidenses sobre el asunto.

En cualquiera de estas situaciones, un sacerdote puede y a veces debe negar la comunión. Sin embargo, nunca se debe negar la Santa Eucaristía sin la debida oración y discernimiento. Nunca debe hacerse por otra razón que la acción se entienda necesaria para el bien de todos los fieles, así como para el bien de la persona a la que se le niega la comunión.


Este artículo también aparece en la edición de octubre de 2021 de U.S. Catholic (Vol. 86, No. 10, página 49).

Imagen: Unsplash/Gabriella Clare Marino

Este artículo también está disponible en inglés.

About the author

Father Paul Keller, C.M.F.

Father Paul Keller, C.M.F. is a Catholic priest and a Claretian Missionary. Father Paul Keller’s online column, Smells like sheep, focuses on the places where pastoral ministry, public policy, theology, and ethics converge. You can like him on Facebook or follow him on Twitter @keller_cmf.

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